Por Abelardo Oquendo
En la segunda mitad del siglo XX la Universidad Nacional de Ingeniería, bajo el rectorado del Arqt. Santiago Agurto Calvo, sorprendió al país con la publicación de Amaru, una de las más importantes revistas de cultura que ha tenido el Perú. En los inicios de este siglo, con el Dr. Benjamín Marticorena presidiendo el CONCYTEC, hubo un rebrote de esa fecunda alianza entre las ciencias y las letras, las artes y las tecnologías, manifiesto en la aparición de Unidiverso, una revista excelente que –¡ay!– no sobrevivió al cambio de administración institucional. Afortunadamente, como si hubiese recibido la posta, el Colegio de Ingenieros del Perú fundó, poco después, Puente.
Puente es una revista ilustrada, atenta a las ingenierías, la sociedad y la cultura y dirigida a un público más amplio que aquel con el cual dialogaban Amaru y Unidiverso. Atractiva en su presentación y variada en su temática, que cubre un amplio espectro de cuestiones de interés general, esta publicación periódica ha sabido forjarse una personalidad y ganarse el aprecio de sus lectores. A su modo, la llama de las dos desaparecidas revistas mencionadas subsiste en Puente. Resulta edificante ver que el espíritu humanista alienta y busca expresarse en sectores que se prejuzga poco afines a él. Larga vida para Puente.
Haz de La República




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