Una cueva de España estuvo sellada durante 16.800 años y conservó una vivienda prehistórica con miles de objetos intactos
Entre los hallazgos destaca un hueso de uro grabado y colgantes de ciervo, junto a restos de leones de las cavernas que podrían ofrecer claves sobre el uso de estos animales en épocas prehistóricas.

Una cueva de Cantabria, en el norte de España, permaneció aislada durante unos 16.800 años después de que un desprendimiento bloqueara una de sus entradas. En su interior, los arqueólogos identificaron una vivienda de la Edad de Piedra y miles de objetos que permiten reconstruir cómo vivían sus antiguos habitantes. El yacimiento de La Garma conserva herramientas, adornos y restos de actividades cotidianas que quedaron protegidos durante milenios, convirtiéndose en uno de los espacios domésticos paleolíticos mejor preservados de Europa.
Las investigaciones arqueológicas han identificado 4.614 piezas que ayudan a reconstruir cómo vivían las comunidades humanas durante el Paleolítico superior. Entre los hallazgos hay instrumentos para trabajar piedra, hueso y asta, además de lanzas, agujas y objetos ornamentales. La disposición de estos materiales ofrece una oportunidad excepcional para estudiar cómo se organizaba una vivienda durante la Edad de Piedra.
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La vivienda prehistórica que quedó preservada durante miles de años
En una de las cámaras de La Garma, los investigadores identificaron una zona ovalada de aproximadamente cinco metros cuadrados, delimitada por bloques de piedra y estalagmitas. Estos elementos habrían servido para sostener una estructura elaborada con palos y pieles, mientras que un saliente natural de la pared pudo formar parte del refugio.
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La concentración de piezas permite conocer algunas de las actividades que realizaban sus antiguos ocupantes, desde la fabricación de utensilios hasta el procesamiento de animales y el trabajo de sus pieles. Los arqueólogos encontraron instrumentos relacionados con el descuartizamiento, así como lanzas, agujas y un protoarpón. La ubicación de estos materiales también ayuda a comprender cómo distribuían las tareas y aprovechaban el espacio disponible.
Los objetos de La Garma que revelan la vida en la Edad de Piedra
Entre los hallazgos más singulares destaca un hueso de uro grabado con la figura de este bovino salvaje extinto y un rostro humano. La pieza constituye un testimonio excepcional de las expresiones artísticas del Paleolítico europeo. También se recuperaron colgantes elaborados principalmente con huesos de ciervo, caballo y bisonte, que habrían sido utilizados como adornos personales.
El yacimiento conserva, además, restos de leones de las cavernas euroasiáticos, una especie que desapareció hace aproximadamente 14.000 años. Algunos huesos presentan marcas que llevaron a los investigadores a plantear que estos animales pudieron ser aprovechados por sus pieles, aunque esa interpretación requiere cautela. Actualmente, los especialistas emplean técnicas no invasivas para obtener nueva información sin alterar un espacio que permaneció aislado durante milenios.











































