Justicia

La primera vez que fui al bosque de algarrobos al pie de las olas tenía seis años. Entonces mamá, bus y yo éramos el combo de moda hacia Zorritos, desde donde todo quedaba a kilómetros. De ese verano guardo una foto delante de un chancho ahumado listo para comerse como chizito. Salgo abrazada a mi tío Polo, al lado de un señor del monte llamado Justicia.