Graves indicios de copamiento oficial en Petroperú ¿Petrochacana?
Puestos vacantes creados por una repentina ola de ceses en el personal antiguo de Petroperú Selva permitió el ingreso de jóvenes procedentes de otras filiales y personal contratado, a quienes se ha vinculado con el partido de gobierno y en algunos casos tienen lazos familiares con funcionarios. ¿Se ha iniciado el copamiento de la empresa petrolera? Los funcionarios de Petroperú lo niegan y el Congreso investiga.
Escribe LUIS NAVARRO
El cese de doce funcionarios calificados con más de veinte años de
servicios en la Refinería Selva de Petroperú, entre el siete y nueve de abril,
fue la primera señal de que algo extraño estaba ocurriendo en la empresa
estatal de petróleo.
Las cosas alcanzaron un color más encendido cuando se supo que, en muchos
casos, las personas que estaban reemplazando a los retirados no tenían la
experiencia ni las condiciones necesarias para desempeñar los cargos.
Y, más serio aún, varios de los relevos eran miembros activos de Perú Posible,
afines a dirigentes de peso en la agrupación de gobierno o familiares de
funcionarios. Empezó entonces a mencionarse la frase "copamiento
político" de la empresa petrolera, por lo cual el caso pasó a ser investigado
por el Congreso.
En los primeros días de mayo, la denuncia de despidos masivos en la filial
Selva de Petroperú llegó a la Comisión de Producción y Pymes del Congreso. Los
integrantes decidieron formar un grupo de trabajo integrado por Jorge Chávez
Sibina, Luis Heysen y Kuennen Francesa, para recibir los testimonios e
investigar el espinoso caso del presunto copamiento de la empresa.
Las sesiones públicas empezaron el 13 de mayo. En total, diez trabajadores
separados de Refinación Selva relataron, durante las cinco reuniones, que hubo
en abril una especie de "razzia" de personal antiguo, cuyos años de
experiencia superaban en todos los casos los 20 años de servicio, y que se
estaba contratando en su lugar a jóvenes sin carrera en la empresa y sin la
experiencia necesaria.
Según los denunciantes, para expulsarlos de la empresa se les había conminado a
firmar cartas de mutuo disenso, con el incentivo de doce sueldos. En caso de no
aceptar, la empresa amenazaba con despedirlos arbitrariamente, relataron ocho
de los cesados. La otra modalidad, en dos casos, fue el cese directo, por
efectos de la Ley 728.
Además, dijeron los ex trabajadores, las cartas fueron entregadas de manera
casi mecánica por los funcionarios de la filial, con la única especificación de
que la medida había sido decidida por la dirección central. De esta manera, se
estaban creando puestos en los niveles de supervisión y jefaturas (ningún
gerente fue separado), mientras empezaban a cubrirse los puestos con personal
de Talara, Arequipa y Conchán, y se creaban, de paso, otras vacantes en dichas
sucursales de Petroperú.
Los denunciantes tenían a favor de su argumento el cuadro de ceses de Refinería
Selva, el mismo que permaneció en niveles mínimos hasta el año 2001. Luego,
despegó con la nueva administración de Petroperú, que ingresó en el año 2002.
PETROPERÚ: FUE MUTUO DISENSO
La respuesta de Petroperú estuvo en boca de Jorge Vigil Bardelli, gerente
de Recursos Humanos, quien acudió a sesión pública del Congreso el cinco de
junio. El funcionario explicó la extraña situación diciendo: "Cuando
ingresé, no hubo despidos. En todo caso, hubo mutuo disenso por negociaciones
con algunas personas que ya no deseaban pertenecer a la empresa". Añadió
que estos 'mutuos disensos' podían ser propuestos por la empresa y que el
trabajador tenía la facultad de aceptarlos o no.
Pero, ¿realmente ocurrió de esa manera?
Antes que Vigil, se presentó el auditor general de Petroperú, José Quelopana
Rázuri, quien señaló que uno de los criterios para los ceses fue el récord de
sanciones del personal, recogido en auditoría. Mostró una lista de
amonestaciones, suspensiones y cartas de advertencia acumuladas por el personal
separado entre 1996 y el 2001, las cuales ya habían sido cumplidas.
Los trabajadores cesados, por su parte, afirmaron que sí hubo presión para
obligarlos a firmar los documentos. Además, en algunos casos, ex funcionarios
como Rosa Pacheco Núñez y Ernesto Ladera Suzuki no tenían antecedentes de
sanción efectiva. La pregunta que quedaba por aclarar era: ¿cuál fue entonces
el argumento general para los ceses?
ÓRDENES DE ARRIBA
Las declaraciones de los funcionarios de Petroperú Selva ante el Congreso,
referentes al cese de personal, eran redundantes: "Fueron órdenes de
gerencia". El jefe de Recursos Humanos en Loreto, Alberto Navarro
Villegas, declaró en sesión pública: "Nosotros nos dedicamos solamente a
implementar las acciones y directivas de la alta gerencia (...) Todo proceso de
contratación de personal está regulado por nuestra sede principal". Los
gerentes de la filial declararon que recibieron información de los cambios con
24 horas de anticipación.
En otro momento de su intervención, Jorge Vigil afirmó que "en los casos
específicos, quien aprueba la contratación, remoción, separación, despido de
personal en Petroperú es el gerente general, no hay otra persona".
Los informes de auditoría, según Quelopana Rázuri, llegan también a dicha
instancia. "Al presidente llega el informe con nuestras recomendaciones y
él lo deriva a la gerencia general para su cumplimiento".
Es decir, según los propios funcionarios de Petroperú, quien hace cumplir la
máxima decisión sobre la suerte del personal es José Gilberto "El
Panadero" Díaz, reconocido amigo del presidente, hermano del congresista
oficialista Gilberto Díaz y experto en las artes de la masa y la migaja durante
su experiencia en Miami. Dueño, además, del currículo más perseguido y
escurridizo de la administración pública peruana. Este funcionario, junto con
Héctor Taco y David Sarazú, conforman el grupo de Perú Posible en la alta
dirección de la empresa.
HIJOS, SOBRINOS, GUARDIANES
Lo más interesante de las sesiones públicas sería, sin embargo, el conocer
los casos del supuesto "copamiento" que los cesados denunciaron y que,
claro está, la empresa negó de plano.
La lista del personal recientemente contratado por Petroperú -algunos de cuyos
nombres mostramos en recuadro- incluye a familiares de funcionarios,
partidarios de Perú Posible y gente de confianza que vino con su pan bajo el
brazo de otras instituciones públicas.
Un caso particular, que refleja no solamente el ingreso de peruposibilistas a
la empresa, sino también el peligro de contratar personal sin experiencia,
ocurrió en Pucallpa. Luis Torres Chávez cayó de una barcaza cuando cumplía su
turno y murió ahogado en abril de este año.
Otros casos fueron el ingreso a Petroperú de José Quelopana Salinas y Jorge
Suárez Márquez, hijo del auditor general y sobrino del auditor de Refinería
Selva, respectivamente. Quelopana Rázuri afirmó que no existía nepotismo en el
caso de su hijo porque él no tiene cargo directivo ni de confianza y no
intervino en el proceso de selección de personal. El mismo argumento utilizó
para justificar la permanencia del otro joven contratado.
También está el caso de Salomé Escobedo Santos, candidata por Perú Posible en
el 2001, quien ingresó a la empresa en abril de 2003 pese a desaprobar los
exámenes. Y Ángel Apaza Supo, quien trabajó con Héctor Taco Tamo en el
Congreso, como personal de seguridad, entre el 2000 y 2001, y ahora trabaja en
la Gerencia de Logística de Petroperú.
Precisamente, Taco Tamo, presidente de la empresa estatal desde abril del 2002,
acudió al Congreso el 20 de mayo. Sobre el ingreso de personal de su partido,
afirmó: "No puede hablarse de copamiento por la cantidad abismal entre 12
casos perfectamente explicables, frente a los 1,728 trabajadores". Se
trata, sin embargo, de doce funcionarios con jefatura en una sola filial.
Existe también un caso reciente de cese en Arequipa y tres más en sede central.
El presidente de Petroperú dijo también que "cada zona tiene, obviamente,
el manejo del personal a su cargo", pese a lo declarado por los gerentes
zonales, quienes aseguraron que sólo recibían órdenes. Insistió también en que
no hubo despidos, sino mutuo disenso.
Finalmente, durante la semana, el Congreso decidió excluir parcialmente a
Petroperú del proceso de privatización para repotenciar y modernizar su
gestión. En pocas palabras, por algún tiempo más, las decisiones de dirección y
gerencia estarán en manos de personas cercanas al partido de gobierno. El
informe de la comisión del Legislativo se conocerá a fin de mes.
Casos para la sospecha
Personal de Petroperú cuyo ingreso y permanencia en la empresa han sido objetados
Salomé Escobedo Santos
Dirigente y candidata al Congreso por Perú Posible en el 2001. Contadora.
Dos veces reprobada en exámenes de selección. Experiencia antes de Petroperú: Administradora de empresa de autopartes,
asesoría en CTAR Loreto.
Luis Torres Chávez
Dirigente de Perú Posible. Ingeniero químico, murió dos meses después de
ingresar a Petroperú al caer de una barcaza. Cumplía
el programa "Manos sucias".
José Quelopana Salinas
Hijo del auditor general de Petroperú, José Quelopana Rázuri. Dos veces
contratado por la empresa, entre junio 2002 y marzo 2003, en Refinería Selva, y
en Lima a partir del mismo mes. Su caso está en Contraloría.
Jorge Suárez Márquez
Estudiante recientemente egresado. En Petroperú
desde el 2002. Sobrino del Jefe de Auditoría de
Iquitos, Isaac Márquez Altuna.
Ángel Apaza Supo
Funcionario de la Gerencia de Logística de la oficina central de Petroperú. Trabajó como supervisor de seguridad de Héctor
Taco Tamo en el Congreso, entre 2000 y 2001.
Héctor Monroe Salazar
Supervisor de Relaciones Públicas de Refinería Selva, arequipeño, graduado
en Relaciones industriales y conciliador extrajudicial. Señalado como ahijado
de Héctor Taco Tamo.
Otros contratados entre junio de 2002 y marzo de 2003, mencionados en las
sesiones públicas como miembros de Perú Posible: Hernán Nolasco
Pérez, Carlita de Jesús Aguilar Aguilar, Patricia
Cerdeña del Águila, Luis Tejada Zegarra.
Directores y gerentes de Petroperú vinculados a PP:
Héctor Taco Tamo, presidente del directorio, congresista PP entre 2000-2001;
José Gabriel Díaz Peralta, gerente general y financista de campaña PP; David Sarazú Trinidad, gerente de RRPP, dirigente de Perú Posible.