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Martes 09 Febrero, 2010
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Impune y faltoso

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Hay una frase de Carlos Raffo que dice mucho de su estilo de hacer política: “Yo seré valiente, pero no cojudo”. Así resume su terca resistencia –actitud que él califica de rebeldía– a acudir a las insistentes citaciones del Poder Judicial que lo procesa por dos motivos: (1) complicidad en un delito de peculado promovido por Vladimiro Montesinos Torres, y (2) traición a la Patria.

Por Edmundo Cruz

La pelota está ahora en la cancha del Congreso de la República. El congresista Carlos Raffo goza de inmunidad. Por lo tanto, la “orden de conducción compulsiva a juicio” dictada en contra de él por la Corte Superior de Lima (Cuarta Sala Penal Especial) deberá contar obligatoriamente con la autorización previa del Congreso. Es lo que ha resuelto la Corte Suprema (Segunda Sala Penal Transitoria) luego de la audiencia llevada a cabo el 16 de julio último, según informaron fuentes extraoficiales de la propia entidad dictaminadora, a media semana.

Ahora le toca resolver y votar a la mesa directiva y al pleno del Congreso. Lo más probable, dados los antecedentes, posiciones y alianzas en curso, es que el Congreso no apruebe tal autorización. Por lo tanto, puede afirmarse que Carlos Fernando Raffo Arce, electo congresista por la Alianza para el Futuro (AF) con 19,303 votos para el periodo que vence el 26 de julio del 2011, no podrá ser llevado a los tribunales sino un mes después de esta fecha, o sea recién a partir del 26 de agosto de 2011. Y si fuera reelegido se acercaría a la prescripción o impunidad perfecta. Esto, pese a que los hechos materia de juicio son delitos comunes y no tienen que ver con el ejercicio parlamentario. Y pese a que ocurrieron nueve y cinco años antes de que fuera ungido representante.

Jueces hicieron su trabajo

No se puede negar que el sistema judicial hizo lo debido. El jueves 26 de marzo, la Cuarta Sala Penal Especial de la Corte Superior de Lima declaró reo contumaz a Carlos Raffo, después de que este no se presentó a una segunda citación, sin contar las ausencias en primera instancia. Sin embargo, la sala no ordenó su captura y más bien le dio una nueva oportunidad, lo llamó para el 2 de abril. Pero Raffo tampoco hizo caso.

A fines de junio, la Corte Suprema hizo suya la calificación de reo contumaz que había aprobado la Corte Superior de Lima, decisión que la defensa del congresista pidió que se anulara. Lo que no fue obstáculo para que, en tanto se resolviera la nulidad, otra Sala Penal de la Corte Superior autorizara el viaje de Carlos Raffo a China, a un evento sobre contaminación ambiental.

En una primera etapa la defensa de Carlos Raffo se apoyó en la prerrogativa de inmunidad de proceso para tratar de impedir que se le abriera juicio alguno (la inmunidad parlamentaria tiene dos aspectos: inmunidad de proceso e inmunidad de arresto). Pero no le fue bien. El 19 de marzo la Cuarta Sala Penal Especial le cerró esa posibilidad. Le recordó la jurisprudencia sentada por el Tribunal Constitucional y el artículo 16  del Reglamento del Congreso que impiden acogerse a la inmunidad de proceso cuando se trata de hechos ocurridos antes de que el congresista sea electo, como en el caso que nos ocupa. El propio Raffo, con quien “Domingo” sostuvo un amplio diálogo para efectos de esta nota, ha reconocido su derrota.

“Mi inmunidad de proceso está en tela de juicio porque hubo un cambio reglamentario. Aplicarla con efecto retroactivo podría ser anticonstitucional. Digamos pues que les regalo ese partido. Pero hay otra inmunidad, la inmunidad de arresto, en la que me apoyo. Y con mi rebeldía estoy queriendo que el Poder Judicial pida la suspensión de ese derecho, y el Congreso, discuta mi caso, y yo pueda decir toda la verdad que se desconoce sobre esas acusaciones de que yo recibí plata de Montesinos”.

¿Por qué no sigue el ejemplo de su jefe y se somete a la justicia?, le preguntamos. “Son casos totalmente distintos. Yo sabía que Fujimori iba a volver, con una escala previa para llegar con esa armadura que es la extradición. Yo no tengo ninguna armadura”.
Quien no la debe, no la teme, replicamos. “Es que yo soy valiente pero no cojudo”, retrucó en su característico estilo.

José Antonio Peláez Bardales, titular de la Primera Fiscalía Suprema en lo Penal, en un esfuerzo por llevar a Raffo a juicio e imponer la autoridad del Poder Judicial y el Ministerio Público, sostuvo que la “orden de conducción compulsiva a juicio” finalmente aprobada por la Corte Superior en el caso de Carlos Raffo no era ninguna forma de apresamiento, sino una retención determinada para que el convocado cumpliera con una regla de conducta establecida dentro del proceso judicial.

Este planteamiento lo expuso el jueves 16 ante la Corte Suprema, pero la última instancia consideró que la conducción compulsiva sí implicaba una forma de detención y, por tanto, según una versión extraoficial de la propia Corte, la Suprema pidió a la Sala Superior que se dirija al Congreso y solicite el levantamiento de la inmunidad de arresto del congresista Raffo, petición que ya veremos el curso que sigue.

Negociaciones sospechosas

La otra alternativa, que el Congreso acoja el pedido del Poder Judicial y obligue al congresista Raffo a comparecer ante la justicia y someterse a derecho, se torna ilusoria. Sobre todo luego de algunos comportamientos sintomáticos de los actores.

Cuando fue miembro de la Comisión Investigadora de los Petroaudios, Raffo observó una desconcertante conducta, no tanto por su protagonismo mediático como por el radical viraje de su posición. Al comienzo de la investigación: incisiva y agresiva respecto al papel de los ministros apristas, en particular del entonces premier Jorge del Castillo. Al final, a la hora de discutir el informe final, totalmente concesiva.

¿Por qué razón? “En política no hay casualidades. Atando cabos podría pensarse que el congresista Raffo construía una tabla de salvataje al futuro en torno a su situación judicial”, opinó su colega Edgard Reymundo, miembro de la misma comisión.

Raffo no halló contradicción en su accionar. “Yo he atacado a Jorge del Castillo cuando él reinaba, no solo en el tema de los petroaudios, sino del Canal 11 y muchos otros.  Pero el hecho de que sea mi enemigo político no quiere decir que yo judicializara esa lucha política. No iba a hacerle lo que ellos hicieron con Carmen Lozada y Luz Salgado. Y estando en curso el juicio a Fujimori en el que se le iba condenar sin pruebas, yo no iba a hacer lo mismo. Esa fue una lección. Ahora, suspicacias siempre habrá”. 

Un congresista nacionalista aportó una revelación. “Cuando empezamos a conversar con los líderes de cada una de las bancadas –contó– con el fin de acortar la suspensión por 120 días impuesta a siete parlamentarios del Partido Nacionalista, la única bancada que nos puso condiciones fue la fujimorista. Condiciones relacionadas precisamente con la petición de levantamiento de la inmunidad parlamentaria solicitada por la Corte Suprema para determinado congresista”.

Movidas congresales

El reciente reparto de cargos congresales también llama a alerta sobre probables alianzas pactadas mirando al 2011 y2016, al penal de Diroes y a los congresistas con problemas judiciales.

Cecilia Chacón, fujimorista connotada con problemas judiciales similares a los de Carlos Raffo, es la primera vicepresidente de la Mesa Directiva del Congreso. Y presidente de la decisoria Comisión de Justicia es nada menos que Rolando Sousa, del bufete de abogados que defiende al ex presidente Fujimori y a otras connotadas personalidades del régimen de la década anterior hoy procesadas o en prisión. El posicionamiento de Souza les es propicio.

LAS ACUSACIONES

Para Carlos Raffo las incriminaciones contenidas en los expedientes judiciales son totalmente falsas. “Montesinos utilizó –según el congresista– a sus compinches, a los mismos que señalaron a Martha Chávez, que ya fue absuelta. Y ojo, con los cuatro testimonios que existen contra mí: el de Montesinos, Maria Angélica Arce, Matilde Pinchi y Rozas Bonucelli. Solo los dos primeros dicen que yo he recibido dinero directamente de Montesinos, porque Pinchi solo dice que preparaba sobres para Raffo, y Rozas declara que sabía que había dinero para Raffo pero que no vio”.

Cuatro testimonios

Para contrastar su opinión rescatamos algunos momentos de las declaraciones judiciales de Matilde Pinchi Pinchi y María Angélica Arce, ex secretarias personales de Montesinos. Ambas han testimoniado que, por orden de su jefe, Vladimiro Montesinos, entregaban al congresista Carlos Raffo dinero de los fondos SIN (Servicio de Inteligencia Nacional) para financiar la reelección de Alberto Fujimori.

1 María Angélica Arce
“Le entregué dinero a Carlos Raffo en cantidades de hasta 20,000 dólares. Había oportunidades en que las cantidades podían llegar a 5,000 u 8,000”, testificó Arce.

Matilde Pinchi Pinchi

Matilde Pinchi dijo ante la justicia que, “en un principio, Arce era quien entregaba dinero a Carlos Raffo y posteriormente recibí tal encargo por orden de Montesinos”. “Llegaban sobres desde Palacio (de gobierno) con la firma de Fujimori requiriendo dinero que tenía que pagarse a Carlos Raffo por los gastos de los mítines que se realizaban en provincias. Las cantidades iban desde los 18,000 hasta los 30,000 dólares”, narró.

Humberto Rozas Bonucelli

El ex jefe del SIN, el vicealmirante en retiro Humberto Rozas fue más directo: “Sí, es cierto que de los fondos que manejaba Montesinos le pagaba a Carlos Raffo. Recuerdo que en dos oportunidades le entregué dinero a Montesinos para Carlos Raffo y que fueron 50,000 dólares en cada oportunidad”.

Vladimiro Montesinos

Hasta el mismo Montesinos confirmó los testimonios. “Conozco a Carlos Raffo pues me lo presentó el ex presidente Fujimori en Palacio de Gobierno, en la época que el Perú estaba en conflicto con Ecuador (1998). He mantenido con dicha persona estrechas relaciones. El objetivo era lograr la reelección de Fujimori para el periodo 2000-2005. Raffo ha concurrido en múltiples oportunidades al SIN para coordinar sobre el particular y recibir dinero”, añadió el ex asesor presidencial.

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sí pues, todos los que se codean con fuji son unos zorros... no tienen ni un pelo de *****s... son peor que la guerrilla.... atacan y desaparecen

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