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El poder de la derecha

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Carlos Castro
Subdirector

Jorge del Castillo, presidente del Consejo de Ministros, se ha convertido en un político muy sensible. Tal vez porque ahora está en el poder. Cada vez le gustan menos las opiniones que no coinciden con el gobierno. Lo demostró en los últimos días frente a las reacciones del nuevo gabinete. Llamó "injustos" y "cobardes" a los comentarios en torno a la flamante ministra de Justicia y rechazó que el régimen se esté derechizando, pese a la incorporación de gente vinculada, política y empresarialmente, a esta corriente.

La renovación del gabinete deja algunas reflexiones. No hablamos de las cualidades personales de la doctora Rosario Fernández, flamante ministra de Justicia, pero el premier no puede negar, y ella tampoco lo ha hecho, que fue abogada de la familia Schutz. Quiera o no la doctora Fernández defendió al final los intereses de Ernesto Schutz Landázuri, prófugo de la justicia. Con sus primeras declaraciones –en las que consideró a Fujimori culpable y que debe ser condenado "con todo el rigor de la ley"– la ministra ha despejado, por ahora, las suspicacias iniciales.

Pero el fondo del cuestionamiento tiene que ver con la opción política y económica que ha tomado el gobierno y que lo ha ratificado en la renovación del gabinete. Es evidente su inclinación hacia la derecha y los grupos de poder económico. Lo confirman las designaciones en Defensa y Trabajo. Allan Wagner, blanco de una campaña de calumnia y de difamación del periódico de los Wolfenson, y que exigía a gritos su salida, es cambiado por Antero Flores Aráoz, promotor de la ley anti-ONG, y crítico de las recomendaciones de la Comisión de la Verdad, aun cuando ahora se declara converso de la misma (ver entrevista LR 22-12-07). Lo grave es que el jefe del Ejército, Edwin Donayre, escribía para el diario que insultaba a su ministro. Y peor aún, el presidente García se convirtió –hace unas semanas– en defensor de Moisés Wolfenson al sugerir que los años que éste llevaba de arresto domiciliario deben ser equiparados al de un arresto definitivo. Veinticuatro horas después de la salida de Wagner la cúpula castrense, tres jefes de las regiones militares y otros mandos son removidos de su cargo. Las resoluciones son las primeras que firmó el nuevo ministro de Defensa. La investigación de Ángel Páez (ver 2-3, Política) señala como el ganador a Donayre que acumula más poder al contar con generales de su promoción o leales a su mando. La salida de Wagner puede interpretarse también como un mensaje de García a los voceros fujimoristas y a los sectores de las FFAA que les disgusta que los militares, culpables de violación de los derechos humanos, sean juzgados y sancionados.

En Trabajo, el presidente colocó a Mario Pasco Cosmopolis, asesor laboral del empresariado. Educado, buenos modales, pero que era convocado por las empresas cuando querían despedir a sus trabajadores. Los grandes representantes del poder económico no pueden estar más felices. Tienen su hombre, justo en el portafolio que debe defender los derechos de los trabajadores. Cuando Susana Pinilla y su equipo se enteraron del ingreso de Pasco no pudieron disimular su molestia. Los promotores de la "flexibilización laboral" y el recorte de los beneficios laborales habían convertido a la ex ministra de Trabajo en blanco de sus críticas. Ahora salen ganando.

Estamos pues frente a un gobierno que llegó al poder sostenido por la esperanza de miles de peruanos y que asumió, sin ningún rubor, la partitura impuesta por los grupos de poder económico. En esta fiesta los pobres tendrán que esperar a que los empresarios llenen sus alforjas para ver si les chorrea algo. Cómo será el impacto de la renovación ministerial que hasta los calatos de Alfredo deambulaban en medio de un festín ajeno a su magra vestidura. Hasta el próximo domingo.

Carlos Castro
Subdirector

Jorge del Castillo, presidente del Consejo de Ministros, se ha convertido en un político muy sensible. Tal vez porque ahora está en el poder. Cada vez le gustan menos las opiniones que no coinciden con el gobierno. Lo demostró en los últimos días frente a las reacciones del nuevo gabinete. Llamó "injustos" y "cobardes" a los comentarios en torno a la flamante ministra de Justicia y rechazó que el régimen se esté derechizando, pese a la incorporación de gente vinculada, política y empresarialmente, a esta corriente.

La renovación del gabinete deja algunas reflexiones. No hablamos de las cualidades personales de la doctora Rosario Fernández, flamante ministra de Justicia, pero el premier no puede negar, y ella tampoco lo ha hecho, que fue abogada de la familia Schutz. Quiera o no la doctora Fernández defendió al final los intereses de Ernesto Schutz Landázuri, prófugo de la justicia. Con sus primeras declaraciones –en las que consideró a Fujimori culpable y que debe ser condenado "con todo el rigor de la ley"– la ministra ha despejado, por ahora, las suspicacias iniciales.

Pero el fondo del cuestionamiento tiene que ver con la opción política y económica que ha tomado el gobierno y que lo ha ratificado en la renovación del gabinete. Es evidente su inclinación hacia la derecha y los grupos de poder económico. Lo confirman las designaciones en Defensa y Trabajo. Allan Wagner, blanco de una campaña de calumnia y de difamación del periódico de los Wolfenson, y que exigía a gritos su salida, es cambiado por Antero Flores Aráoz, promotor de la ley anti-ONG, y crítico de las recomendaciones de la Comisión de la Verdad, aun cuando ahora se declara converso de la misma (ver entrevista LR 22-12-07). Lo grave es que el jefe del Ejército, Edwin Donayre, escribía para el diario que insultaba a su ministro. Y peor aún, el presidente García se convirtió –hace unas semanas– en defensor de Moisés Wolfenson al sugerir que los años que éste llevaba de arresto domiciliario deben ser equiparados al de un arresto definitivo. Veinticuatro horas después de la salida de Wagner la cúpula castrense, tres jefes de las regiones militares y otros mandos son removidos de su cargo. Las resoluciones son las primeras que firmó el nuevo ministro de Defensa. La investigación de Ángel Páez (ver 2-3, Política) señala como el ganador a Donayre que acumula más poder al contar con generales de su promoción o leales a su mando. La salida de Wagner puede interpretarse también como un mensaje de García a los voceros fujimoristas y a los sectores de las FFAA que les disgusta que los militares, culpables de violación de los derechos humanos, sean juzgados y sancionados.

En Trabajo, el presidente colocó a Mario Pasco Cosmopolis, asesor laboral del empresariado. Educado, buenos modales, pero que era convocado por las empresas cuando querían despedir a sus trabajadores. Los grandes representantes del poder económico no pueden estar más felices. Tienen su hombre, justo en el portafolio que debe defender los derechos de los trabajadores. Cuando Susana Pinilla y su equipo se enteraron del ingreso de Pasco no pudieron disimular su molestia. Los promotores de la "flexibilización laboral" y el recorte de los beneficios laborales habían convertido a la ex ministra de Trabajo en blanco de sus críticas. Ahora salen ganando.

Estamos pues frente a un gobierno que llegó al poder sostenido por la esperanza de miles de peruanos y que asumió, sin ningún rubor, la partitura impuesta por los grupos de poder económico. En esta fiesta los pobres tendrán que esperar a que los empresarios llenen sus alforjas para ver si les chorrea algo. Cómo será el impacto de la renovación ministerial que hasta los calatos de Alfredo deambulaban en medio de un festín ajeno a su magra vestidura. Hasta el próximo domingo.