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Martes 09 Febrero, 2010
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El deporte, la vida y hasta la muerte como espectáculo

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Por Pepi Patrón

Sí, pues, ha sido una semana llena de muertes que llenan primeras planas. De Michael Jackson a la señora Alicia Delgado, pasando por Farrah Fawcett, de la que casi nadie se ha acordado y que también hizo de su enfermedad un programa de televisión.  Es impresionante cómo los medios de comunicación terminan por hacer de casi todo un espectáculo.  Teniendo en nuestro país problemas tan graves como los que tenemos, con muchos muertos en las últimas semanas, que incluyen interpelaciones y con conflictos sociales que pueden estallar en cualquier momento, la señora Abencia Meza y el señor Pedro Mamanchura son el tema más importante en el Perú.

Por supuesto que una, dos o muchas muertes son de lamentar. Como no me canso de decir, cada vida humana es única e irrepetible. Y ninguna debería terminar por una violencia que puede ser evitada. Y, sin embargo, siento que hay algo desproporcionado en esta nuestra mediática cultura del espectáculo.  Porque de lo que más se ha hablado en estos días es de personas, lamentablemente muertas, que formaban parte de ese mundo del espectáculo que terminan siendo el espectáculo en los medios. El argumento de “lo que le gusta a la gente” me parece inadmisible. Los medios también generan los temas, el interés y las prioridades. 

Muy atrás quedan temas tan importantes (salvo en las columnas de opinión) como el golpe en Honduras o la caída de un gabinete ministerial o el último artículo del Presidente de la República.

En el mundo del deporte, Kaká con su virginidad y sus polos de Jesús, Cristiano Ronaldo con su Ferrari  empotrado en una pared, David Beckham (del Real Madrid a los Angeles Galaxy) con su sus peinados y su mujer de HOLA,  no sólo son noticia sino que  además valen millones de euros. Sí, en efecto, estamos en un tiempo en el que dos piernas que persiguen una pelota y la meten en un arco valen cien veces más que un donativo alemán que quería apoyar la construcción de un Museo de la Memoria en nuestro querido Perú y que generó tanta polémica. Y siguen ocupando primeras planas.

Creo que es legítimo preguntarse por qué en un tiempo de crisis mundial, de cientos de miles de desempleados, de países pobres que verán detenido su crecimiento económico por la baja del precio de las materias primas, se puede comprar un par de piernas por sesenta, cien o cincuenta millones de euros. La pregunta no es en tono de censura anti deportiva.  Como ustedes queridos lectores saben, me gusta mucho ver fútbol, tennis, volleyball, y casi cualquier deporte. Me encantó ver el fin de semana a Brasil voltearle el partido a Estados Unidos y ganar la Copa Confederaciones por tres goles a dos. Realmente disfruto viendo (y también practicando cuando puedo) deportes.

Pero de allí a entender estas cifras descomunales y esta cultura del espectáculo hay un abismo. Real Madrid ha gastado 219 millones de euros en fichajes. Cristiano Ronaldo de 24 años “costó”  96 millones,  Kaká (27 años) 65 millones y  Karim Benzema 35 millones de euros. Este último tiene 21 años.  ¿Cuántas escuelas u hospitales se podrían construir con ese monto espectacular de dinero?

Los jeques árabes compran clubes de fútbol.  Abramovic, ruso, compró el Chelsea. Berslusconi es el dueño del Milan. Parece que tener equipos te puede hacer presidente de un país. La plata manda en el deporte y el espectáculo en la noticia.

Maradona gana ¿cuánto? Dicen que un millón de dólares al año.  Cien mil dólares al mes.  Hay páginas de apuestas por Internet: una de ellas es bwin. Los juegos de fútbol de playstation hacen propaganda en general a la Champions League. El Estadio del Arsenal se llama Emirates Stadium por la línea aérea de los Emiratos.

Tengo la desagradable impresión que la lógica del mercado y del rating está invadiendo todo. Los medios, el deporte, la vida y la muerte. Como dice el filósofo alemán, Jürgen Habermas, nos estamos convirtiendo en consumidores y no en ciudadanos.  Y eso me parece muy peligroso.

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La desproporcionalidad, sin embargo, no es una cuestion del capitalismo actual. Es tambien una condicion a todo systema social humano. Unos individuos son mas iguales que otros y otros individuos, generalmente la mayoria, no son iguales. Lo que hace el capitalismo, que no hace ningun otro suistema social, es dar una ilusion de mobilidad social, un suenio. A ese suenio se van casi todos, desde personas comunes y corrientes hasta escritores e intelectuales. Pepi, me temo que el suenio del mundo mantendra dormido al genero humano por otros miles de anios. A socrates lo obligan a tomar la sicuta todos lo dias. Gracias por tu articulo, dejo el 'refresco' para maniana.


Coincido. En medio de la "abencia-manía" se nos han pasado temas importantes: como por ejemplo la ley de salud sexual y reproductiva que muchas feministas quisieron meter de contrabando en el parlamento. O los avances abortistas en Ucayali, Huancavelica y Ayacucho, donde lo grupos feministas fuerzan ordenazas regionales para acceder a donaciones y aplicar sistemas de "enseñanaza y capacitación juvenil" a todas luces contrarios a la vida. En fin, doña Pepi, en medio de esta abencia-manía, se nos pasan muchas cosas.

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