En el nombre de un hijo

Humala padre o la batalla contra un hijo para liberar al otro.
 

Los movimientos sociales que pugnan por la inviabilidad del proyecto Conga, que recogen la simpatía de un sector importante de peruanos, no ganan sino pierden al tener como aliado y ahora vocero oficioso a Isaac Humala, padre del Presidente de la República.

Los puntos de vista de Humala padre son de cuidado y no parecen expresar los propósitos de tolerancia, inclusión e integración de la sociedad. Al contrario, proyectan los antivalores de segregación y racismo. A él le pertenece un rosario de frases absurdas por anacrónicas; de su bagaje ideológico vienen las ideas de que los militares son sacerdotes de la patria (es decir, los famosos guardianes socráticos, de factura franquista), que una raza, la cobriza, es superior a las otras, y que habría que fusilar a los homosexuales. Humala padre confesó que preparó a sus hijos y los introdujo en el Ejército con el propósito de que algún día lleven a cabo un golpe de Estado.

Su presencia mediática es convenientemente explotada por los sectores más conservadores del país, precisamente los que se resisten al cambio. Es usado como el comodín de la baraja, algunas veces para presionar por soluciones autoritarias para los conflictos sociales y otras para justificar el cambio de las ofertas electorales. Durante la primera crisis en Cajamarca fue evidente su deseo de deslegitimar el diálogo cuestionando la actividad del premier Salomón Lerner. Sus patrocinadores mediáticos saldan sus incursiones públicas con los esperados comentarios sobre el original y extraño entorno familiar del Jefe de Estado. Tarea cumplida.

Las expresiones públicas recientes de Humala padre sobre Conga, sin embargo, no parecen ser sinceras y tienen los visos de una presión subalterna al gobierno para cambiar el régimen penitenciario de Antauro Humala y, eventualmente, lograr su libertad. Humala padre defiende con denuedo a un hijo cumpliendo uno de sus roles filiales; sin embargo, pretende que sus propósitos se concreten violando los principios de legalidad y de igualdad, en función a vínculos de sangre. Aunque recubiertos por toques de radicalismo, la actual batalla de Humala padre es contra un hijo para liberar al otro.

 

LA OPERACIÓN HUACA
 

 

La Municipalidad de Lima ha presentado un ambicioso programa de recuperación de las 54 huacas de la capital, el patrimonio cultural material prehispánico que ninguna ciudad capital de la región posee. El programa “Lima Milenaria, Ciudad de Culturas” incluye la intervención y recuperación de huacas abandonadas y la promoción de actividades tradicionales como las Fiestas del Inti Raymi, Qoyllur Ritti y San Juan. También se contempla la inclusión de las huacas en los circuitos turísticos de la capital y el desarrollo de debates sobre el patrimonio cultural. Se trata de una noticia halagadora para una ciudad cuya vida, en la última etapa, ha estado signada por una saludable aspiración al desarrollo de su infraestructura para atender el incremento de la población. No obstante, la capital, a poco de convertirse en una megaciudad, también requiere atender un notable y creciente déficit en política cultural, una de cuyas carencias más pronunciadas es la reflexión sobre su pasado y el masivo desconocimiento de los hitos de su historia.

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Director fundador
gustavo mohme Gustavo Mohme

Gustavo Mohme Llona nació el 25 de abril de 1930, en el distrito de Chulucanas, Piura, y debido a la repentina muerte de su madre fue criado desde muy pequeño por su abuela materna, Stella Miller de Llona. Lejos de que esto sea un impedimento para su formación, siempre dio grandes muestras de honestidad con las personas que lo rodeaban, siendo solidario con todo aquel que lo necesitaba.

Mencionar su nombre es referirnos a un emblemático personaje que, en su quehacer político y periodístico, influyó en el desarrollo de la sociedad peruana durante varias décadas. No sólo se trato de un reconocido ingeniero civil que desarrolló obras de gran envergadura, sino que se enfrentó a los representantes de nuestras etapas más nefastas: la dictadura fujimontesinista.

En el año 1956 Gustavo Mohme Llona decidió casarse con Ramona Seminario, y fruto de su amor llegaron sus seis hijos: Stella Mohme Seminario, Gustavo, María Eugenia, Gerardo, Helena y Carlos. Años después y convencido por el ex presidente Fernando Belaunde Terry, decide incursionar en la política, adhiriéndose al partido Acción Popular (AP).

En 1985 fue elegido senador por Izquierda Unida. En la siguiente elección general, en 1990, volvió a ganar un puesto como senador, pero su gestión fue interrumpida por el autogolpe de Estado de Alberto Fujimori en 1992. Tras un breve receso, Mohme Llona fue llamado por el líder de Unión Por el Perú (UPP), Javier Pérez de Cuéllar, para integrar la lista parlamentaria, y así logró ser elegido para el periodo 1995-2000. Posteriormente, la muerte sorprendió a Mohme cuando había sido reelegido como congresista para el periodo 2000-2005, esta vez con la agrupación Somos Perú.

En noviembre de 1999, Gustavo Mohme Llona convocó a diversas fuerzas políticas a firmar el Acuerdo de Gobernabilidad para fortalecer la democracia y enfrentar al fujimorismo y conservar la institución de la democracia.

Su trabajo político estuvo a la par con un sueño que en 1981 concretó: la fundación del Diario "La República”, convirtiéndose en uno de los medios de comunicación más importantes del país, lo que se mantiene hasta la fecha. Años después, también se formaron los diarios “El Popular” y “Libero”. Gustavo Mohme Llona falleció el 23 de abril del 2000, pero a pesar de ello, su legado se mantiene en cada uno de los trabajadores que conforman hoy el Diario La República.