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Discrepamos y defendemos

Es ilegal procesar a Gregorio Santos por sus opiniones.

 

Las expresiones del presidente regional de Cajamarca, Gregorio Santos, el pasado 5 de junio, en el sentido que sería factible cortar el mandato del presidente Ollanta Humala por no cumplir sus promesas no fueron políticamente correctas ni adecuadas en el marco del conflicto sobre el proyecto Conga, cuando el país demanda una cuota de tolerancia y diálogo. Santos ha preferido cuestionar la legitimidad de su interlocutor en lugar de acercar posiciones recurriendo a una estrategia tradicional y criolla, es decir, planteando que las cosas vuelvan a su punto inicial. Sus palabras han ido dirigidas a la Presidencia de la República, una instancia fundamental del proceso político, cuya estabilidad debe ser protegida en un país precisamente presidencialista y donde no se tiene otro garante del pacto social además del Jefe de Estado.



Sin embargo, sus palabras corresponden al ejercicio del derecho de opinión protegido por la Constitución y los tratados internacionales suscritos por el Perú. Solo las dictaduras clásicas, y los recientes gobiernos autoritarios de la región, señalados con nombre propio en sonados casos, pueden confundir las opiniones con delitos de sedición, rebelión o motín y procesar a ciudadanos a causa de sus expresiones.



En el caso de Santos, la decisión del Ministerio Público de investigarlo por apología de la rebelión es ilegal.



También lo es la postura adelantada, mediática y extraproceso del Fiscal de la Nación, que parece dirigirse a violentar la discrecionalidad de los fiscales. Se puede decir lo mismo de las reuniones de las juntas de fiscales en Cajamarca y Lambayeque para acoger o desechar jurisdicción, excediendo las funciones establecidas en la Ley Orgánica del Ministerio Público.



No se debe olvidar que la defensa del Estado está a cargo de los procuradores, que el Ministerio Público no se encuentra al servicio del gobierno sino de la sociedad a la que representa, y que entre sus funciones se cuentan defensa de la legalidad y de los derechos ciudadanos, incluyendo el de opinión.



La acusación de apología en este caso no se sostiene porque la rebelión es un delito que, de acuerdo al Código Penal, debe contener: 1) el alzamiento en armas; 2) el propósito de variar la forma de gobierno; y 3) el intento o la deposición del gobierno legalmente constituido o la modificación del régimen constitucional. No se entiende cómo se ha producido la apología de hechos inexistentes o, peor aún, que una opinión expresada en un mitin sea confundida con un golpe de Estado.



La sobreactuación de algunos sectores, que aprovechan este evento para resolver por otros medios el problema alrededor del proyecto Conga, conduce contrariamente al debilitamiento de la institución presidencial. Las opiniones de Santos como las expresiones ese mismo día del presidente del Consejo de Ministros deben ser tomadas como puntos de vista al interior del proceso, democráticas aunque se ubiquen en posturas extremas. Fue ese el temperamento adoptado cuando se opinaba sobre la salida del poder del presidente Alejandro Toledo. La justicia intervino con rigor, sin embargo, cuando se produjo la asonada de Andahuaylas el 2005.

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Director fundador
gustavo mohme Gustavo Mohme

Gustavo Mohme Llona nació el 25 de abril de 1930, en el distrito de Chulucanas, Piura, y debido a la repentina muerte de su madre fue criado desde muy pequeño por su abuela materna, Stella Miller de Llona . Lejos de que esto sea un impedimento para su formación, siempre dio grandes muestras de honestidad con las personas que lo rodeaban, siendo solidario con todo aquel que lo necesitaba.

Mencionar su nombre es referirnos a un emblemático personaje que, en su quehacer político y periodístico, influyó en el desarrollo de la sociedad peruana durante varias décadas. No sólo se trato de un reconocido ingeniero civil que desarrolló obras de gran envergadura, sino que se enfrentó a los representantes de nuestras etapas más nefastas: la dictadura fujimontesinista.

En el año 1956 Gustavo Mohme Llona decidió casarse con Ramona Seminario , y fruto de su amor llegaron sus seis hijos: Stella Mohme Seminario , Gustavo , María Eugenia , Gerardo , Helena y Carlos . Años después y convencido por el ex presidente Fernando Belaunde Terry , decide incursionar en la política, adhiriéndose al partido Acción Popular (AP).

En 1985 fue elegido senador por Izquierda Unida . En la siguiente elección general, en 1990, volvió a ganar un puesto como senador, pero su gestión fue interrumpida por el autogolpe de Estado de Alberto Fujimori en 1992. Tras un breve receso, Mohme Llona fue llamado por el líder de Unión Por el Perú (UPP), Javier Pérez de Cuéllar, para integrar la lista parlamentaria, y así logró ser elegido para el periodo 1995-2000. Posteriormente, la muerte sorprendió a Mohme cuando había sido reelegido como congresista para el periodo 2000-2005, esta vez con la agrupación Somos Perú.

En noviembre de 1999, Gustavo Mohme Llona convocó a diversas fuerzas políticas a firmar el Acuerdo de Gobernabilidad para fortalecer la democracia y enfrentar al fujimorismo y conservar la institución de la democracia .

Su trabajo político estuvo a la par con un sueño que en 1981 concretó: la fundación del Diario "La República” , convirtiéndose en uno de los medios de comunicación más importantes del país, lo que se mantiene hasta la fecha. Años después, también se formaron los diarios “El Popular” y “Libero” . Gustavo Mohme Llona falleció el 23 de abril del 2000, pero a pesar de ello, su legado se mantiene en cada uno de los trabajadores que conforman hoy el Diario La República .