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Editorial

¿Universidad o foco clientelista?

El escándalo del mal uso de los recursos de la universidad Alas Peruanas (UAP) ha ido creciendo cual bola de nieve y ha llegado a Palacio, donde el presidente García se ha referido al tinglado clientelista fabricado por dicha casa de estudios, y que le permitía financiar viajes, editar libros, otorgar becas y comprar terrenos como una “conspiración”, demandando al Congreso la formación de una comisión integrada por “gente intachable” que investigue el caso.

El clientelismo, concepto elaborado por la sociología política, ha sido definido como “una relación social que se entabla entre sujetos que intercambian bienes, servicios o favores a cambio de apoyo o lealtad”. Estas relaciones se caracterizan por ser particularistas (no universales), asimétricas y personalizadas y en ellas siempre está contenida una búsqueda de acumulación de poder.

El mayor ejemplo de clientelismo de tiempos recientes fue practicado por el fujimorismo, cuyo gobierno se caracterizó por la construcción de un rosario de pequeñas obras públicas (colegios, postas médicas, etc.) que el dictador entregaba personalmente a pueblos y aldeas a cambio del voto popular. Muchas veces ni siquiera se trató de obras, sino de regalos: las computadoras o bandas de guerra que dejaba en centros educativos.

La receta hizo escuela, y hay que decir que sirvió de maravilla a UAP, que desarrolló una enorme red clientelar en base a pagos de viajes, doctorados honoris causa, cátedras sin título académico y demás favores que luego le eran retribuidos cerrando los ojos. No partió de cero Fidel Ramírez, “rector” de UAP, pues descubrió con astucia –y por desgracia no es el único– que existía un mercado educacional que buscaba estudios y títulos con poco o ningún esfuerzo. Se afirma que, entre Lima y las “filiales” de provincias, UAP cuenta con 85,000 estudiantes.

La red clientelística que conformó UAP dio luz verde a múltiples maniobras o negociados lindantes con la ilegalidad: desvío de fondos de una cooperativa, compra o alquiler de terrenos para filiales, neutralización de los casi 200 procesos que mantiene en el PJ –la mayoría por malos manejos o violación de derechos laborales–, etc. Inauguró filiales “como si fueran tiendas de zapatos”, al decir del presidente García, quien criticó con acierto la ley mercantilista (dada por el fujimorismo) que hace que hayamos pasado de 30 a 96 universidades.

En efecto, un país de 60 millones como Francia cuenta con 36 universidades; uno con 28 como el nuestro suma ya 96. Es verdad que al denunciar “el cuento de que en cada provincia haya una universidad” el mandatario debió ser más duro con aquellos congresistas –incluidos los de su propio partido– que contribuyen a crear estas universidades-negocio, y obstaculizan la investigación a UAP. Pero este cáncer clientelista debe ser cortado de raíz.

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Director fundador
gustavo mohme Gustavo Mohme

Gustavo Mohme Llona nació el 25 de abril de 1930, en el distrito de Chulucanas, Piura, y debido a la repentina muerte de su madre fue criado desde muy pequeño por su abuela materna, Stella Miller de Llona. Lejos de que esto sea un impedimento para su formación, siempre dio grandes muestras de honestidad con las personas que lo rodeaban, siendo solidario con todo aquel que lo necesitaba.

Mencionar su nombre es referirnos a un emblemático personaje que, en su quehacer político y periodístico, influyó en el desarrollo de la sociedad peruana durante varias décadas. No sólo se trato de un reconocido ingeniero civil que desarrolló obras de gran envergadura, sino que se enfrentó a los representantes de nuestras etapas más nefastas: la dictadura fujimontesinista.

En el año 1956 Gustavo Mohme Llona decidió casarse con Ramona Seminario, y fruto de su amor llegaron sus seis hijos: Stella, Gustavo, María Eugenia, Gerardo, Helena y Carlos. Años después y convencido por el ex presidente Fernando Belaunde Terry, decide incursionar en la política, adhiriéndose al partido Acción Popular (AP).

En 1985 fue elegido senador por Izquierda Unida. En la siguiente elección general, en 1990, volvió a ganar un puesto como senador, pero su gestión fue interrumpida por el autogolpe de Estado de Alberto Fujimori en 1992. Tras un breve receso, Mohme Llona fue llamado por el líder de Unión Por el Perú (UPP), Javier Pérez de Cuéllar, para integrar la lista parlamentaria, y así logró ser elegido para el periodo 1995-2000. Posteriormente, la muerte sorprendió a Mohme cuando había sido reelegido como congresista para el periodo 2000-2005, esta vez con la agrupación Somos Perú.

En noviembre de 1999, Gustavo Mohme Llona convocó a diversas fuerzas políticas a firmar el Acuerdo de Gobernabilidad para fortalecer la democracia y enfrentar al fujimorismo y conservar la institución de la democracia.

Su trabajo político estuvo a la par con un sueño que en 1981 concretó: la fundación del Diario "La República”, convirtiéndose en uno de los medios de comunicación más importantes del país, lo que se mantiene hasta la fecha. Años después, también se formaron los diarios “El Popular” y “Libero”. Gustavo Mohme Llona falleció el 23 de abril del 2000, pero a pesar de ello, su legado se mantiene en cada uno de los trabajadores que conforman hoy el Diario La República.