Más allá de la aprobación o el rechazo presidencial.
La última encuesta de GfK publicada ayer por La República no arroja novedades en la aprobación general presidencial que desciende solo tres puntos respecto del mes anterior. En cambio, es apreciable el incremento de la desaprobación (44%) seis puntos respecto de abril. Al igual que en la medición anterior de GfK, en este sondeo se observa un temperamento público que no puede ser analizado, exclusivamente, desde la aprobación del desempeño presidencial. Otros factores inciden en la formación de la opinión ciudadana, de modo que la idea básica de un teflón construido alrededor de la figura presidencial debe tomarse con reserva.
El reciente sondeo revela el incremento de la identificación de los peruanos con la oposición, que pasa de 31% en abril a 42% en mayo, en tanto se mantiene en 47% la simpatía con el gobierno. Este dato es crucial porque vincula la adhesión o rechazo personal al Jefe del Estado con el respaldo al “modelo Humala” de gestión del gobierno y la oposición a este. Ese punto de vista es complementario con los detalles sectoriales y geográficos del respaldo presidencial: si bien Humala cae 3 puntos en su aprobación general, cae 5 en el sector D y sube otros 3 en el sector E; es también significativo que la aprobación presidencial descienda 5 puntos en Lima y otro tanto en el sur.
Asimismo, es relevante el decaimiento de la visión de cambio. En abril, el 54% consideraba que con este gobierno la situación se mantenía igual, porcentaje que en mayo sube a 61%. Al revés, solo el 24% cree que ha mejorado, seis puntos menos que hace un mes. No es obligatoria una asociación entre estos porcentajes y otro que indica que el 75% cree que el gobierno es de centro, frente al 18% que cree que es de izquierda. Aun así, en síntesis, se puede afirmar que una consistente mayoría de peruanos considera que el actual gobierno no protagonizará cambios bruscos o de fondo en la política y economía peruanas.
Finalmente, no puede ser obviada la mayoritaria desaprobación del gobierno en cuatro áreas fundamentales –terrorismo, narcotráfico, delincuencia y corrupción–, razones por las cuales, precisamente, muchos peruanos votaron por la opción ganadora en las elecciones del año pasado.
59 DIRIGENTES DENUNCIADOS
59 dirigentes y autoridades de Cajamarca han sido denunciados por el Ministerio Público, acusados de extorsión agravada, entorpecer el funcionamiento de servicios públicos y disturbios contra el Estado; entre ellos figuran el presidente regional Gregorio Santos y Marco Arana, líder nacional del Movimiento Tierra y Libertad, recientemente inscrito. La denuncia, a pocas horas de realizarse en Cajamarca dos marchas, una a favor y otra en contra del proyecto minero Conga, no puede desligarse del contexto de la tensión que se vive en la zona desde hace ocho meses. La masiva denuncia y los cargos contra ellos no dejan lugar a la especulación; forma parte de una estrategia de acoso y derribo de los que asumen determinada posición en torno al proyecto minero, contra quienes se ha ensayado más denuncias en la fiscalía, acciones en la Contraloría y proyectos de ley en el Parlamento, además de una intensa campaña de desprestigio en medios de comunicación. Evidencia, al mismo tiempo, una falta de imaginación para enfrentar con métodos eficaces los conflictos sociales, bajo el supuesto, negado por la realidad, de que la estrategia de intimidación reemplaza al diálogo.
