Debate a tres bandas

Congreso debe poner plazo a la reforma de las AFP

Está pasando a mayores la controversia por el proyecto de ley de reforma de las Asociaciones de Fondos Privados de Pensiones (AFP). En el parlamento, el oficialismo demanda un trámite rápido fuera de comisiones en tanto que la Comisión de Economía está procesando un debate también tomando en consideración otros proyectos presentados. Por su parte, las AFP han demorado en delimitar su punto de vista y ahora se sabe sus razones de fondo. El Congreso deberá aprobar una propuesta navegando entre las tres posiciones: la del Ejecutivo, los proyectos de bancadas parlamentarias y la posición de las AFP.

El proceso, rápido o lento, es una parte de la controversia; en los últimos días, los roces entre las AFP por un lado y el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y la Superintendencia de Banca y Seguros por el otro, han registrado un alto volumen. La reforma considera que el sistema de AFP debería incluir cambios en la dirección de la eficiencia y la rentabilidad del afiliado, por lo que propone eliminar la duplicidad del sistema de recaudación y contabilidad para reducir los costos administrativos y así incrementar el monto que ingresa a las cuentas individuales. Llevado el cambio a los números implicaría que del 12% que se le descuenta al aportante, no más del 2% iría al costo administrativo y 10% a su cuenta individual. Entre los cambios también se mencionan la creación de pensiones sociales para los trabajadores de las micro y pequeñas empresas y la afiliación obligatoria de los trabajadores independientes que, se aduce, ampliaría la cobertura del sistema.

Las AFP no se oponen a la inspiración de la reforma planteada pero se resisten a medidas básicas, como que sea la Sunat la recaudadora del aporte, aunque su mayor oposición es al cambio en el cobro de las comisiones; proponen postergar este cambio hasta apreciar el comportamiento del sistema, luego de las otras modificaciones. Es apreciable que las AFP aceptan cambios que no modifiquen el modelo de cobro de comisiones, situado por encima del 30%, elemento central de las demandas de reforma en los últimos años.

No puede haber una reforma creíble sin un nuevo sistema de comisiones. Tampoco si no se aborda el problema de la competitividad. En el parlamento se han presentado propuestas para que las AFP del exterior compitan en el país, para que los bancos también puedan captar aportes previsionales y para que el aportante pueda colocar sus aportes en AFP fuera del país. Estas iniciativas, en el marco de una economía abierta y en el contexto que es alto el porcentaje de remisión al exterior de los fondos de la AFP, deberían ser aceptadas.

Si merece una especial atención la medida de obligar a los trabajadores independientes a ingresar a las AFP porque si se aprobara dejarían de serlo. Es correcto el deseo de ampliar la base de aportantes, pero no se puede lograr ese propósito con medidas arbitrarias. Habría que recordar que un aporte previsional no es un tributo.

Esta vez la reforma debe ir en serio; el parlamento tiene una responsabilidad en ello, en la misma cuota que el gobierno por lo que se requiere hacer más público el debate, con la participación de la academia y de los afiliados y colocar un plazo razonable para aprobar los cambios.

 

 

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Director fundador
gustavo mohme Gustavo Mohme

Gustavo Mohme Llona nació el 25 de abril de 1930, en el distrito de Chulucanas, Piura, y debido a la repentina muerte de su madre fue criado desde muy pequeño por su abuela materna, Stella Miller de Llona. Lejos de que esto sea un impedimento para su formación, siempre dio grandes muestras de honestidad con las personas que lo rodeaban, siendo solidario con todo aquel que lo necesitaba.

Mencionar su nombre es referirnos a un emblemático personaje que, en su quehacer político y periodístico, influyó en el desarrollo de la sociedad peruana durante varias décadas. No sólo se trato de un reconocido ingeniero civil que desarrolló obras de gran envergadura, sino que se enfrentó a los representantes de nuestras etapas más nefastas: la dictadura fujimontesinista.

En el año 1956 Gustavo Mohme Llona decidió casarse con Ramona Seminario, y fruto de su amor llegaron sus seis hijos: Stella Mohme Seminario, Gustavo, María Eugenia, Gerardo, Helena y Carlos. Años después y convencido por el ex presidente Fernando Belaunde Terry, decide incursionar en la política, adhiriéndose al partido Acción Popular (AP).

En 1985 fue elegido senador por Izquierda Unida. En la siguiente elección general, en 1990, volvió a ganar un puesto como senador, pero su gestión fue interrumpida por el autogolpe de Estado de Alberto Fujimori en 1992. Tras un breve receso, Mohme Llona fue llamado por el líder de Unión Por el Perú (UPP), Javier Pérez de Cuéllar, para integrar la lista parlamentaria, y así logró ser elegido para el periodo 1995-2000. Posteriormente, la muerte sorprendió a Mohme cuando había sido reelegido como congresista para el periodo 2000-2005, esta vez con la agrupación Somos Perú.

En noviembre de 1999, Gustavo Mohme Llona convocó a diversas fuerzas políticas a firmar el Acuerdo de Gobernabilidad para fortalecer la democracia y enfrentar al fujimorismo y conservar la institución de la democracia.

Su trabajo político estuvo a la par con un sueño que en 1981 concretó: la fundación del Diario "La República”, convirtiéndose en uno de los medios de comunicación más importantes del país, lo que se mantiene hasta la fecha. Años después, también se formaron los diarios “El Popular” y “Libero”. Gustavo Mohme Llona falleció el 23 de abril del 2000, pero a pesar de ello, su legado se mantiene en cada uno de los trabajadores que conforman hoy el Diario La República.