Novelas y libros de cuentos publicados en el año que acabó. César Gutiérrez y Edgardo Rivera Martínez, dos buenos registros.
Pedro Escribano
La narrativa este año ha sido realmente caudalosa. Y los títulos no solo han provenido de escritores reconocidos, sino también de autores jóvenes. Precisamente, repasando las novelas, el libro más novedoso ha sido Bombardero, de César Gutiérrez. Una novela –artefacto que incluye poesía, artes gráficas, fotografía, etc.– que recrea, en muchos sentidos, la violencia en el mundo.
Pero también está La iluminación de Katzuo Nakamatsu de Augusto Higa Oshiro. Una historia que se sumerge en el mundo alucinado de un descendiente de inmigrante japonés. En el mismo tono, intimista, digamos epifánico, es Diario de Santa María, novela de Egardo Rivera Martínez. Como dice el título, son las páginas de un diario de una estudiante jaujina que hace amistad con joven francesa. La historia está situada en Jauja y juega muy bien con el diálogo intercultural.
Encajada entre el realismo y la ciencia ficción, Enrique Congrains Martín publicó 999 palabras para el planeta Tierra.
Otra sorpresa del año en el campo de la novela fue Un lugar llamado Oreja de Perro, de Iván Thays. El libro fue finalista del Premio Herralde y ha tenido dos ediciones, peruana y española. Con este libro, Thays se acerca al mundo andino y a los años de violencia política que vivió el Perú. Y hablando de violencia, Víctor Andrés Ponce publicó Las muertes de Emilio, novela situada en el gobierno de corrupción de Fujimori.
La lista de novelas es larga. Citaremos la que el espacio nos permita. El hombre de la azotea de Abelardo Sánchez León, La vida no es una tómbola de Siu Kam Wen, Dos veces por semana de Giovanna Pollarolo, La montaña roja de Luis Enrique Tord, La noche huma de Carlos Calderón Fajardo, Machipharo de José Antonio Bravo, Hasta que me orinen los perros de Fernando Ampuero y Huérfano de Mujer de Carlos E. Zavaleta y Los crímenes del caso Mariposa de Ernesto Ferrini. También La traición de Ricardo Palma de Luis Freire Sarria, La línea en medio del cielo, de Francisco Ángeles, Un justo delirio de Waldo León Cabanillas, Entre el cielo y el suelo de Lorenzo Helguero y Canalla sentimental de Jaime Bayly.
Los cuentos
En cuentos, el 2008 también ha sido fructífero. Merece destaque El guachimán y otros relatos, Los cuentos urbanos de Luis Nieto Degregori. Asimismo, Cuentos del Ande y la neblina de Edgardo Rivera Martínez, Las tentaciones de don Antonio de Jorge Díaz Herrera, Los espectros nacionales de José Gûich Rodríguez, Fiesta de promoción de Lorenzo Helgueros y La horda primitiva, cuentos de Pilar Dughi.
La lista de autores de relatos cortos continúa con Herencia de familia de Patricia Miró Quesada, Toque de queda del periodista y narrador José Tola, Zorro, zorrito y otras narraciones, 5:37 de José Luis Torres Vitolas, El orden de la soledad de Aldo Vivar y A quien corresponda de Walter Ventosilla.
El dato
Cuentistas. En el interior del país, Sandro Bossio Suárez desde Huancayo publicó Crónica de amores furtivos (cuentos), Samuel Cardich en Huánuco Cruce de caminos (cuentos) y en Cusco Mario Guevara reeditó El desaparecido, también cuentos.