
Las comunidades de travestis, transgéneros y transexuales protestaron ayer en el frontis de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para exigir que la “identidad trans” deje de ser considerada como una enfermedad mental, a fin de implementar políticas de salud inclusivas que contribuyan a mejorar su calidad de vida.
Según Belissa Andía, representante del trans femenino, esta etiqueta aumenta la discriminación que recae contra ellos y ellas en centros educativos y laborales.
“Yo comencé a cambiar mi cuerpo en la adolescencia y estudié en la Universidad San Marcos, donde un grupo de alumnos me dieron una golpiza que casi me mata solo por mi aspecto. Estudié biología y he postulado a diversas empresas, pero siempre me rechazaron”. Agregó que en un futuro pedirán una ley para tramitar sus DNI con la identidad trans, puesto que el 40% carece de ellos. (Edición impresa La República)
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ES UNA PENA QUE EN ESTOS TIEMPOS SIGAN MALTRATANDO A LAS PERSONAS POR SU SEXUALIDAD,OJALA PRONTO LLEGUE EL DIA QUE ENTRE SERES HUMANOS NOS ACEPTEMOS TAL COMO SOMOS.
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