A los 9 años, Álvaro Vargas Llosa, hijo de Mario Vargas Llosa, tuvo que obedecer a la única imposición que le dio su padre en toda su vida: dos horas de lectura diaria. Video
En algún momento, él se preguntó porque no tenía un padre futbolista, ya que cuando llegaba del colegio, todos sus compañeros dejaban sus mochilas y se iban a jugar fútbol, mientras que él y su hermano Gonzalo tenían que ir a leer.
Finalmente, Álvaro afirmó estar muy contento de estar en Estocolmo como hijo, como peruano y también como lector.
