La capital peruana tiene magia que atrae a turistas y todo caen encantados por ella. El músico británico Noel Gallagher lo debe saber muy bien; hoy por la tarde se deshizo momentáneamente de la música para tomar un respiro por el Centro Histórico y no tuvo mejor idea que recorrer la médula del mismo: el concurrido Jirón de la Unión.
Vestido con colores oscuros, gafas del mismo tono y una camisa blanca que lucía coquetamente fuera del pantalón, el ex Oasis tomó aire fresco acompañado de sus miembros de seguridad, quienes lo protegían de un séquito de fans.
Durante el paseo, el artista quedó admirado por la peculiar belleza de la ciudad pero, sobre todo, por el cálido sentimiento de su fanaticada que lo esperaba celosamente ayer en el aeropuerto internacional Jorge Chávez.
En ese lugar, el célebre cantante llegó agotado por la gira, dejó el avión que lo traía de Paraguay, y se acercó gentilmente a una veintena de fans, a quienes les firmó discos y fotografías con su rostro.
Hospedado en el hotel Westin de San Isidro, esa sencillez siguió firme. Sus adeptos no pudieron quedar más que contentos.
TURISMO: YES
Sabido de las maravillas turísticas que ofrece el país, Gallagher expresó su deseo de recorrer lugares y probar la comida peruana. En una entrevista con el programa “La noche es mía”, que se difundió por la noche del miércoles, le advirtieron sobre la delicia del plato de bandera nacional: el cebiche. “Oh, sí lo probaré”, confesó.
Cabe recordar que el intérprete de ‘Don’t look back in anger’ pidió poder ingresar por la puerta principal de los lugares que visite, pues no desea pasar inadvertido.
Noel llegó por primera vez al Perú en el 2009 junto a su hermano Liam para ofrecer un show en el Estadio Nacional. Según reveló, fue aquí donde compuso la canción ‘If I had a gun’. (y también 'Everybody's On The Run')
SONRÍAN
Lo que muchos admiradores quizás no sepan es que están siendo grabados. Es que el rockero ha contratado a un grupo de cineastas en Londres para registrar cada paso que da, cada detalle de su primer tour mundial. El objetivo: un documental de su periplo.
Esta fabulosidad, sin embargo, no lo hace sentir endiosado ni mucho menos un ‘celebrity’ de aquellos que sí van a salones palaciegos. La humildad lo mantiene hasta cuando sale a escena.
“Realmente nunca me miró en televisión y me digo esto fue grandioso o muy malo. No pienso en eso. Creo que las personas que van a mis conciertos no van a verme, sino a oír mis canciones”, declaró a un medio local.
Quienes no tuvieron oportunidad de verlo, hay una buena noticia. Se queda hasta el sábado en Lima. Eso sí: miren bien. Puede pasar inadvertido.
