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Entrevista

“Haremos visible el aporte indígena en la alimentación de los pueblos”

Embajadora. Mirna Cunningham: Debe adoptarse medidas para frenar la expulsión de sus tierras a los pueblos nativos.
Embajadora. Mirna Cunningham: Debe adoptarse medidas para frenar la expulsión de sus tierras a los pueblos nativos.
Mirna Cunningham. Embajadora Especial para el Año Internacional de la Agricultura Familiar, de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Rumi Cevallos 
Enviado especial 
a Santiago de Chile
Es bajita, risueña, muy locuaz, y de sencillo vestir. Mirna tiene cuatro hijos (Carlos, Mónica, Ana Lucía y Adilia) y ocho nietos. Hablar con ella abre la esperanza de que alguien hará todo lo posible para revalorar los saberes nativos en el planeta. Mirna considera que la Agricultura Familiar es un pilar fundamental para llevar alimento a nuestras mesas y erradicar el hambre antes del 2025 en la región, objetivo que impulsa la FAO en los países.

¿Qué fue lo primero que dijo cuando le comunicaron que sería Embajadora especial para el Año de la Agricultura Familiar?
(Se sonroja y sonríe) Dios mío, por qué yo, cuando hay tantas mujeres indígenas que trabajan todos los días en agricultura familiar, en comunidades a lo largo del continente.
¿Hubo fiesta en Nicaragua? 
(Se ríe) Yo creo que no, ni cuenta se dieron.
¿Qué profesión tiene?
Médico cirujano y ahora soy salubrista, trabajo en 
salud pública. 
¿Cómo así usted, que es médico cirujano, pasa a involucrarse en asuntos de agricultura?
Es que la agricultura familiar está muy vinculada a la salud. Hay factores que determinan si una persona está sana o no y la alimentación es un elemento fundamental. Pero también está la dignidad de las personas, porque las personas se enferman cuando no son reconocidas, y la agricultura familiar da la oportunidad de reconocer saberes, conocimientos, de devolverles la dignidad, todo ello contribuye con la salud.
¿Y es usted agricultora?
Sí. Desde chiquita sembraba, regaba, provengo de una familia agrícola.
¿Se trata de reivindicar este año a un sector presente, pero muchas veces invisible?
Es la oportunidad para visibilizar el aporte de los pueblos indígenas a la alimentación del mundo. Lo hemos venido haciendo históricamente, las comunidades indígenas han sido parte de ese gran sector de la agricultura familiar que aporta con el 80% del alimento de la humanidad, lo hacemos aplicando conocimientos ancestrales que muchas veces no han sido tomados en cuenta. Entonces haremos visible el aporte indígena en la alimentación de los pueblos.
¿Fue acertado para la FAO denominar al 2014 como el Año de la Agricultura Familiar?
Es un buen momento donde se discuten los objetivos para el desarrollo sostenible en los próximos años. La agricultura familiar pone sobre la mesa no solo la comida, sino también la relación entre conocimientos ancestrales y el aporte de las comunidades hará enriquecer ese debate.
¿Por qué estuvieron excluidos del debate?
Por el racismo y la discriminación. El modelo colonizador nos impuso una idea de desarrollo agropecuario totalmente diferente a lo que los pueblos indígenas entendíamos como el buen vivir. Por todos esos factores hemos sido olvidados y excluidos.
¿Llegó el momento para revertirlo?
Es el momento de revertir muchas crisis en el mundo, es el momento de la búsqueda de paradigmas y nosotros, desde los pueblos indígenas, ofrecemos un nuevo paradigma. Es una buena oportunidad.
¿Cuánta gente se dedica a la agricultura familiar?
En América Latina y el Caribe unos 40 millones de personas indígenas. Es casi la tercera parte de los habitantes en la región que además cuenta con problemas de acceso a la salud, educación, infraestructura básica para que puedan desarrollar sus actividades. 
¿Será el pilar para erradicar el hambre antes del 2025, el acuerdo y la voluntad de 33 países de la región?
Definitivamente es un componente fundamental, pero además, el concepto de agricultura familiar desde el punto de vista de los pueblos indígenas combina, articula elementos éticos, elementos de sostenibilidad, valores que se reflejan en reciprocidad, solidaridad, que son valores humanos, y entonces , además de revertir el problema del hambre, se contribuye a aportar con estos valores para que haya una nueva forma de relacionamiento de los seres humanos con la naturaleza.
Agricultura familiar va más allá de trabajar en el campo. ¿De qué estamos hablando?
No es solo sembrar, significa también la recolección de semillas, la pesca, es el manejo del bosque, forestería comunitaria, y otros. Son elementos de un concepto más grande de buen vivir y desarrollo de gestión de un territorio desde la familia y la comunidad. 
¿Y cuáles son los retos hacia el futuro, en este aspecto?
La agricultura familiar está sustentada sobre nuevas relaciones entre las personas y esto se basa en enfoque de derechos humanos. Entonces el primer reto es que las y los agricultores familiares sean vistos como sujetos con derechos. Que se entienda que los agricultores familiares son indígenas, afrodescendientes, mujeres, hombres, que viven en el altiplano, en la zona costera, entonces esa diversidad significa que no puede haber políticas homogéneas, sino que tienen que estar diferenciadas. Obviamente para los pueblos indígenas el enorme riesgo es el de los derechos territoriales. No puede haber agricultura familiar si no hay control sobre sus territorios y sus recursos.
Para hacer minería en muchos países se desplaza a las comunidades nativas…
No solo la minería, también el monocultivo como el de la soya, la agroindustria, todo esto afecta también a la agricultura familiar. Tenemos que ver no solo el impacto de los recursos no renovables, sino también de los recursos renovables. Y es que están expulsándolos de sus territorios, están cambiando las normas de uso tradicional, están cambiando las formas en que han venido haciendo agricultura tradicionalmente y obviamente eso afecta las condiciones de sobrevivencia y sostenibilidad.
¿Cuál es el papel de la mujer en el paradigma agrícola familiar?
Juega un rol fundamental, no solo en la cosecha, en la producción, sino en otras actividades como la pesca, recolección de semillas, el tejido, el cuidado de las semillas, y obviamente la reproducción cultural. Es ella la que reproduce esa forma de agricultura a las nuevas generaciones.
¿Cómo ve la concatenación del Año Internacional de la Quinua (2013), El año Internacional de la Agricultura Familiar (2014), y el Año internacional de los Suelos en el 2015?
El año de la quinua nos abrió paso para llamar la atención sobre un alimento tradicional de los pueblos indígenas, un alimento que demuestra que si se hace buena agricultura familiar, no solo vamos a encontrar la quinua, sino una variedad de plantas medicinales, plantas aromáticas, alimentos tradicionales que requieren de un suelo adecuado para seguir subsistiendo. Se interrelacionan los tres años, el año de la quinua, el año de la agricultura familiar con el año de los suelos para que los Estados puedan seguir definiendo políticas públicas que nos permitan reducir el hambre.
Cuando le toque dar el discurso de cierre del Año Internacional de la Agricultura Familiar, ¿qué espera haber logrado?
Que los Estados hayan reconocido el papel de los pueblos indígenas con políticas que den sostenibilidad a la agricultura familiar, y espero que podamos compartir una serie de buenas prácticas que se promueven en distintos países a través de las comisiones nacionales de agricultura familiar que se están conformando.

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