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Remataron a soldados heridos en el VRAE

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Se cometieron varios errores en el desplazamiento de las patrullas en Sanabamba. Hallaron los restos de la víctima número 14, Ney Mozombite Arimuya. Victimaron a sobrevivientes a balazos y cuchillazos.

Elias Navarro, Huamanga.
Redacción La República.

Lo responsables de la base contrasubversiva de Sanabamba, dependiente del Batallón de Infantería Motorizada Nº 51 (BIM), habían sido advertidos por Inteligencia que Sendero Luminoso los había convertido en un blanco, informaron a La República fuentes militares del Destacamento Especial del VRAE.

“Una patrulla nunca debe salir de día porque las características geográficas son propicias para emboscadas, francotiradores y cualquier otra forma de ataques”, indicaron las fuentes castrenses. “Todos sabemos que a la luz del día somos blancos fáciles”.

El año pasado, el entonces jefe del Estado Mayor del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas (CCFFAA), general EP Otto Guibovich Arteaga, aprobó una Cartilla de Seguridad para las fuerzas en el VRAE, debido a las características particulares del área de combate.

Entre otros aspectos se recomienda no salir a patrullar en horas del día, que existiera una separación prudente entre hombre y hombre, y que en caso de operaciones de rescate se tuviera en cuenta que los atacantes repetirían la emboscada.

También señalaba que las patrullas debían contar con un equipo de desminado, teniendo en cuenta que una práctica común de los senderistas es sembrar explosivos en las vías de comunicación. Las patrullas atacadas en Sanabamba no contaban con efectivos de dicha especialización.

“Las emboscadas en Sanabamba pudieron evitarse, en todo caso, se podría haber mitigado el impacto, si es que se tomaban en cuenta las alertas de Inteligencia y se aplicaba correctamente la Cartilla de Seguridad. Lamentablemente, en una guerra los errores se pagan con muertos y heridos”, precisaron las fuentes castrenses del VRAE.

Sandra Pimentel Huayllasco, fiscal de Ayna, que se encarga del levantamiento de cuerpos, se horrorizó al encontrarse con los cadáveres destrozados. Ayer se hallaron los restos del soldado Ney Mozombite Arimuya, quien había sido declarado desaparecido. Es la víctima número 14.

Las autoridades se trasladaron en helicópteros a la zona donde ocurrió la emboscada. Por las condiciones del clima y el agreste lugar, las naves aterrizaron a unos kilómetros del sitio donde ocurrió el ataque y desde allí tuvieron que avanzar a pie.

“Fue terrible lo que encontramos. Los senderistas han rematado a los heridos a balazos y cuchillazos. Son unos cobardes”, dijeron a La República fuentes militares que participaron en la operación de rescate. De igual forma remataron a los heridos de la masacre de Tintay Puncu, Tayacaja, Huancavelica.

Según las mismas fuentes, al detonar los explosivos los soldados sobrevivientes buscaron lugares de refugio. En ese trance, los terroristas se dieron todo el tiempo para ubicarlos y luego uno a uno torturarlos y rematarlos brutalmente. Los cuerpos presentan impactos de proyectiles de armas de fuego de diferente calibre en diferentes partes. Y en algunos casos desfiguraron los rostros de los efectivos.

En horas de la tarde de ayer (domingo) los cuerpos de los 14 soldados fueron llevados a la base de la Región Militar del VRAE, con sede en el distrito de Pichari, La Convención, Cusco. Por orden de la fiscal Sandra Pimentel, el médico legista con apoyo de peritos de la Policía ha practicado la autopsia en la misma sede de la región militar del VRAE, en Pichari.

Claves

Tiempo. La mayor parte de los soldados provienen de la región de Ucayali y se encuentran desde hace dos años en el VRAE sin visitar a sus familiares.

Estables. Los sobrevivientes se recuperan en el Hospital Central Militar del Ejército. Ellos son José Huamán Silva, a quien los médicos tuvieron que amputarle el pie y parte de la pantorrilla. Los soldados Luis Pérez Shuña, Julio Fernández Vargas y el civil Froilán Gutiérrez tienen heridas en todo el cuerpo, sobre todo en el rostro y los brazos.

“No tienen alimentos”

Gisella Suárez Pichilingüe, hermana del capitán EP Fernando Suárez Pichilingüe, abatido en Sanabamba junto con su patrulla de 13 hombres, afirmó que el oficial le contaba en sus cartas que luchan en lamentables condiciones.

“Estaban tan mal alimentados que tuvimos que enviarles comida”, dijo Gisella Suárez. “Los enviaron a morir. Pido que mejoren sus planes para que otras familias no pasen por el mismo dolor”.

El capitán Suárez nació en Arequipa, en 1978, pero siendo pequeño se mudó con su familia a Huacho. Era soltero pero tiene una hija de cuatro años que vive en los Estados Unidos. (Edición impresa La República)

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