La activista del Movimiento por la Salud de La Oroya (MOSAO), Rosa Amaro, señaló que tras la decisión mayoritaria de la Junta de Acreedores de Doe Run Perú de declarar a la empresa en “liquidación en marcha”, los trabajadores de la fundición han amenazado a las personas que emprendieron la iniciativa de denunciar abiertamente la contaminación en la zona, y los efectos de la misma en los niños, mujeres y adultos de La Oroya.
“Han acordado ir a las casas de quienes hayan dado declaraciones a la prensa contra Doe Run”, dijo una pobladora de La Oroya de acuerdo a un comunicado enviado por la mencionada asociación.
Por ello, Amaro viajó a Lima para solicitar garantías y asesoría a diversas organizaciones, ya que viene siendo víctima de constantes agresiones verbales y amenazas contra su seguridad y la de su familia.
A su llegada, buscó la asesoría de la Defensoría del Pueblo y la Asociación Pro Derechos Humanos (APRODEH), ante las negativas de las autoridades competentes en La Oroya.
Estas organizaciones han acordado seguir de cerca el caso de Amaro, además de otros activistas de La Oroya que vienen siendo víctimas de amenazas y hostigamientos, debido a sus acciones contra la contaminación que generó la central metalúrgica en la provincia durante más de una década.
Sobre Rosa Amaro
Amaro es una activista de 60 años, que junto a otros pobladores de La Oroya ha emprendido una lucha contra la trasnacional Doe Run Perú.
Desde el 2005, año en que asumió las riendas del MOSAO, Amaro ha dado la cara en los medios de comunicación para hablar del envenenamiento con plomo que sufrían los niños debido a la aspiración de los gases tóxicos que a diario despedía la fundición.
Rosa Amaro dijo que, dadas las circunstancias que vive La Oroya, ella y su familia son considerados “enemigos” de la provincia.
“A través de un programa radial todos los días se azuza a la gente para que nos ataquen vía llamadas telefónicas. El locutor deja las líneas abiertas para que cualquiera pueda lanzar amenazas al aire. Decir, por ejemplo: ‘vamos a ir a quemar la casa de la señora’ o que me cuide, que no salga a las calles. Incluso se ha dado la dirección de mi casa al aire”, explicó.