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El vuelo del Tucán después de los ochenta

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Luis Bedoya Reyes no se complica por su edad porque no quiere pensar en temas “intrascendentes”. A los 85 años no cesa en su labor jurídica, como en su deseo de fumarse un cigarrillo.

EL ESTILO BEDOYA. A los 85 años se mantiene más vital que nunca. fuma constantemente, pero asegura que no se considera un vicioso. “Lo que mata no es el veneno sino la dosis”, comenta.

Perfil

NOMBRE. Luis Bedoya Reyes.
EDAD. 85 años.
LUGAR DE NACIMIENTO. Chucuito, Callao.
ESTUDIOS. Nuestra Señora de Guadalupe. Universidad de San Marcos.
ESPOSA. Laura de Vivanco.
HIJOS: 7
PROFESIÓN. Abogado.
VIDA POLÍTICA. Fundador del Partido Popular Cristiano (PPC). Dos veces alcalde de Lima.
AFICIÓN. Frontón.
CIGARROS. Marlboro Ligth.
RESIDENCIA. Miraflores.


• VIDA DE POLÍTICO. Luis Bedoya Reyes no se complica por su edad porque no quiere pensar en temas "intrascendentes". A los 85 años no cesa en su labor jurídica, como en su deseo de fumarse un cigarrillo.

Alberto García.-

La imagen que se nos viene a la mente cuando pensamos en una persona de 85 años es usualmente la de algún jubilado sin planes y sin ganas de vivir. La de un reposado. La de alguien que vive solo de los recuerdos. Pero Luis Bedoya Reyes es uno de esos hombres que nació para romper esquemas.

A sus ocho décadas y media de vida emana vitalidad por todos los poros. Desde hace más de 60 años y de manera ininterrumpida atiende a diario varios asuntos legales en el estudio de abogados que tiene en la cuadra cuatro de Javier Prado Oeste, donde nos recibió para conversar sobre su vida.

Planes a corto plazo

Son sus planes y proyectos inmediatos los que lo mantienen vivo. El hombre de fácil palabra y sonrisa pícara está decidido a seguir así por un buen tiempo más.

Luis Bedoya Reyes se conserva más joven y lúcido que muchas personas bastante menores que él. Está convencido de que la vida es como montar bicicleta. En el momento en que uno deja de pedalear, se cae.

Sus planes son siempre a corto plazo. "Mi única preocupación antes de irme a dormir es tener un programa y un problema para resolverlo al día siguiente", afirma, mientras enciende ceremoniosamente un cigarrillo. Luego, comenta que se ha propuesto que la muerte lo sorprenda trabajando.

El ex alcalde de Lima confiesa que nunca ha tomado conciencia de su edad. Son las fotografías que mira las que de vez en cuando lo transportan hacia el pasado. Es en ese momento, aunque no lo quiera entonces, que Luis Bedoya Reyes se da cuenta de que los años no han transcurrido en vano.

Una vida sana

"Tengo una vida sana y no me complico pensando en temas intrascendentes", afirma el dirigente socialcristiano, quien se conserva a los 85 años más joven que nunca.

El ex alcalde de Lima confiesa que juega frontón todos los fines de semana en el Club de Regatas Lima de Chorrillos. Pero, junto al deporte, y dándole la contra a la mayoría de especialistas, Bedoya continúa siendo un fumador constante.

"No soy vicioso, puedo dejarlo cuando quiera", dice Bedoya mientras arroja una bocanada de humo por la boca. "Lo que mata no es el veneno sino la dosis", respondió con la sabiduría de los años a mi interrogante de joven fumador influenciado y atemorizado por la publicidad alarmista anti tabaco.

"Sé que no es saludable, pero he llegado sin problemas a mis años". Encendí entonces un cigarro que disfruté sin remordimientos, como cuando un hijo comparte con su padre el primer pitillo.

Vida en familia

Luego de 61 años de matrimonio con Laura de Vivanco, su única esposa, Bedoya Reyes afirma que el amor se va transformando con los años.

"Yo respeto mucho a mi mujer por ser la madre de mis hijos. Laura es mi compañera. Ella ha estado conmigo en las duras y en las maduras", confiesa el hombre que participó en política durante décadas, haciendo gala de su conocido uso elegante del lenguaje.

Don Luis afirma que el verdadero vínculo que lo une a su esposa después de seis décadas de matrimonio es la familia que ambos han construido juntos. "Yo me siento joven aún, el único problema es que estoy casado con una bisabuela", dice, mientras suelta una carcajada y ríe a mandíbula batiente.

"Con el tiempo se van sustituyendo las formas de afecto. Lo que queda es la compañía, la comprensión y la amistad".

Uno de los secretos que confiesa tener para que su matrimonio haya durado tanto tiempo está en el buen humor con que ambos llevan la relación. "En 60 años no nos hemos levantado la voz jamás".

El tiempo no borra todo

Si hay un episodio triste en la vida familiar de Bedoya Reyes, este es la pérdida de una de sus hijas. El hombre serio, de los grandes lentes y la palabra medida ha aprendido que son solo los años los que permiten reconstruir el pasado y percibir verdaderamente la realidad.

La sonrisa se le borra de pronto del rostro. Ya no es pena lo que se percibe en su voz. Es más bien el sabor amargo de un hecho que a pesar de los casi cuarenta años transcurridos ningún otro dulce recuerdo ha conseguido borrar.

Bedoya tiene fresco en la memoria el duro momento en que le avisaron del accidente. "Estaba en Chaclacayo montando a caballo y recibí una llamada que me decía que el avión donde mi hija volvía a Lima desde el Cusco se había caído". Fue recién en Lima cuando se enteró de que no hubo ningún sobreviviente.

Aunque Bedoya y el general Juan Velasco Alvarado, en el gobierno por esos años, no tenían la mejor de las relaciones en esos momentos (1969), Bedoya no olvida que recibió ayuda del entonces presidente sin siquiera solicitarla. "Velasco envió un avión al Cusco para traer el cuerpo de mi hija, que fue uno de los últimos en ser identificados, y en esos momentos yo ya no era alcalde de Lima. Fue un gran gesto".

Momentos difíciles

Hay penas que son más difíciles de superar para un padre que la propia muerte de un hijo. El incómodo momento que vivió cuando se hizo público el video en que su hijo, Javier Bedoya de Vivanco, aceptaba los favores del hoy preso asesor Vladimiro Montesinos es quizás el único tema del que Bedoya Reyes, padre antes que político, se ha negado a hablar abiertamente.

Ante mi pregunta directa, una sutil evasiva me dejó claro que no hablaría más del tema. "Tiempo al tiempo. Fue un caso muy manoseado. En unos años las cosas se verán con otros ojos, hoy no es el tiempo". Y zanjó el tema.

Palabra de Tucán

Es verdad que los comentarios hechos con gracia calan más en la memoria de la gente que los grandes discursos políticos.

Sin sospecharlo, cuando el gran Sofocleto le puso a Luis Bedoya Reyes el mote de Tucán le estaba haciendo un gran favor. Pese a que los motivos que movieron al conocido humorista a utilizar su pluma para hablar de Bedoya fueron, según cuenta el ex alcalde de Lima, la piconería y las ganas de joder, Bedoya le dio la vuelta al asunto y terminó usando el apodo como parte de su campaña para la alcaldía de Lima. "Tuca, tucan... tucandidato...".

Luis Bedoya Reyes confiesa que en un inicio delante de la gente se reía del sobrenombre. Pero en el fondo se picaba. "Hoy me hace gracia y recuerdo a Sofocleto con cariño", sostiene.


Un alcalde recordado por la Vía Expresa

1. Luis Bedoya Reyes fue alcalde de Lima y una de las obras de su gestión, valorada hasta el día de hoy, es la Vía Expresa de Paseo de la República. También se recuerda la reorganización del Mercado Central.

2. Se dice que en los tiempos en que el Tucán estuvo sentado en el sillón de la alcaldía, los funcionarios municipales no cobraban un centavo por realizar su trabajo.

3. "A mí me costó estar en el municipio", recuerda Bedoya, quien afirma que él mismo financió los viajes que hizo como alcalde de Lima. "En mis ratos libres, cuando terminaba mi trabajo en la municipalidad, trabajaba como abogado en mi estudio para poder sobrevivir".