
Hoy teje Flor Pablo. Educadora y exministra de Educación. Política. Actual congresista de la República.
El Perú inicia un nuevo ciclo político en medio de una legítima preocupación por la democracia. No se trata de una oposición anticipada, sino de una alerta sobre la experiencia de los últimos años: instituciones debilitadas, retrocesos en políticas de igualdad y una forma de ejercer el poder desde los intereses privados antes que desde el bien común. Frente a ello, el desafío no es solo vigilar, sino también construir.
Con esa convicción, Las Tejedoras organizaron un encuentro con senadoras y diputadas electas de fuerzas democráticas comprometidas con el Estado de derecho, los derechos humanos, la igualdad y el respeto a la diversidad. La convocatoria reunió a mujeres que, desde distintas organizaciones políticas, compartimos principios esenciales para fortalecer nuestra democracia.
Hoy el reto ya no es únicamente que más mujeres lleguen a los espacios de decisión. Necesitamos una representación sustantiva: liderazgos que ejerzan el poder con integridad, defiendan los derechos y mantengan un vínculo permanente con la ciudadanía.
Muchas mujeres llegamos a la política después de conciliar responsabilidades de cuidado y trabajo, enfrentando barreras y abriéndonos paso en espacios políticos. Esa experiencia enriquece la vida pública con mayor capacidad de escucha, diálogo y construcción de acuerdos.
Pero el diálogo también tiene límites. No todo vale. Los acuerdos solo fortalecen la democracia cuando se sostienen sobre principios. La corrupción, el abuso del poder y el debilitamiento institucional nunca pueden ser el precio de una mayoría.
El mayor aprendizaje que me deja esta etapa, y que compartí con las nuevas parlamentarias, es que el Perú necesita una nueva cultura política: entender el poder como servicio, valorar la ética tanto como la eficacia y mantener siempre vivo el vínculo con la ciudadanía. Ese es el tejido democrático que el país necesita reconstruir.

La experta en Salud Pública, Magaly Blas, reflexiona sobre su experiencia como candidata a regidora en Lima Metropolitana y el rol de los científicos en la política.

El 97% de los encuestados considera a Keiko Fujimori la figura más poderosa, mientras el miedo por la inseguridad continúa afectando la vida cotidiana.

Es imperativo derogar la ley del silencio electoral, ya que su vigencia perjudica la democracia y las decisiones de los votantes en un contexto de información limitada.

Keiko Fujimori, en su discurso ante la ONU, defendió a quienes cometieron crímenes bajo el pretexto de la lucha antiterrorista, descalificando la labor de justicia.

Preocupa el debilitamiento de políticas que abordan estas problemáticas.