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Monseñor Luis Bambarén.

Monseñor Luis Bambarén: “No creo que Humala se haya vendido a la derecha”

Pide equilibrio. Monseñor Bambarén habla de los conflictos en Cajamarca y Espinar.
Pide equilibrio. Monseñor Bambarén habla de los conflictos en Cajamarca y Espinar.
Ex presidente de la Conferencia Episcopal Peruana y Obispo emérito de Chimbote.

Ana Núñez.

Monseñor pasa sus días entre su oficina de presidente del patronato del Puericultorio Pérez Araníbar y las reuniones a las que acude en nombre de la Iglesia, como las que hubo ayer, del Acuerdo Nacional. No obstante su apretada agenda, se dio tiempo para hablar de política, un ámbito que aun a su pesar es parte de su vida.

Usted ha sido mediador en muchos conflictos sociales durante los últimos gobiernos. ¿Cómo ve lo que ocurre hoy en Cajamarca y Espinar?

En el caso de Cajamarca ya el mismo pueblo ha reaccionado al sentirse manipulado por Gregorio Santos, quien está manejando el conflicto con fines políticos propios a futuro. Santos se ha mostrado cómo es realmente. Confío en la sabiduría popular. Nuestro pueblo sabe descubrir qué cosa es buena para ellos y qué cosa no...

Pero la gente en Cajamarca no quiere el proyecto Conga...

Lo que sucede es que la imagen que tenemos todos de la minería es de grandes relaves, ríos contaminados, y la pobre gente que cultiva sus campos se siente muy afectada por eso, y es lógico que se oponga. Por eso es necesario que las empresas mineras y el Ministerio de Energía y Minas tengan difusores muy populares que expliquen cuál es la nueva minería, con responsabilidad social y ambiental. Y el gobierno tiene que exigir que se cumplan las reglas de esa nueva minería.

¿Le parece que el gobierno es suficientemente firme para exigir esa nueva minería?

Si no lo es, debería serlo por el bien del país...

Algunos endilgan cierta responsabilidad del conflicto Conga al presidente Humala, que durante su campaña dijo a los cajamarquinos que primero era el agua antes que el oro...

Para ver la situación con equilibrio, habría que decir que tanto el oro como el agua son un don de Dios para beneficio nuestro y debe procurarse que haya un equilibrio en su uso para el bien del hombre. Si no es posible ese equilibrio, si el agua va a quedar perjudicada por daño del hombre, entonces el agua es antes que el oro, porque si no, va a afectar la vida humana. Agua y oro son compatibles, pero a veces se rompe ese equilibrio por culpa del hombre que quiere, por ejemplo, ahorrar inversión. Hay además un desprecio hacia nuestra gente nativa. No, no, todos tenemos la misma dignidad.

¿En Cajamarca es posible ese equilibrio?

Yo creo que es posible, no hay que oponerse irracionalmente y mucho menos por razones puramente políticas. Ahora, hay que entender que nuestro pueblo es muy sensible, porque para ellos su burrito o su chacrita es todo.

Hay sectores que critican al presidente Humala porque consideran que modificó su discurso tras ser elegido...

Hay cosas que se pueden hacer sin capital, sin inversión, como buscar la cercanía al pueblo, pero ¿cómo se va a lograr el desarrollo con inclusión social si no se tiene medios económicos? Se tiene que alentar una inversión con sentido social y dar normas para que  la riqueza llegue a todos como calidad de vida. Lo del presidente creo que más que nada ha sido una estrategia...

¿Cómo así una estrategia?

No creo que se haya vendido a la derecha, como lo acusan. Él ha tenido que hacer una estrategia para lograr el desarrollo económico de los sectores marginados. Yo quiero interpretarlo así, porque él tiene una deuda real con los sectores excluidos y esa es una deuda que tiene que pagar...

¿Lo está haciendo?

Creo que está camino a eso. A mí me dio esperanza su discurso ante la OIT y sé que si no hay una mejora económica, no se reparte pobreza. El pueblo tiene un lenguaje que no es de palabras, pero sí es de expectativas y de anhelos que se expresan en frustraciones y la frustración es peligrosa porque puede convertirse en violencia. 

Esos mismos sectores señalan que se está dando un trato represivo y punitivo a la protesta social. ¿Qué dice usted?

No, hay medidas fuertes para  poner orden... Pero por eso son importantes los diálogos previos. La gente no puede encontrar las puertas cerradas si no lo único que les queda es la medida de fuerza.

Y ¿sería exagerado decir que hay visos de autoritarismo en este gobierno?

Depende de quién lo diga. Si lo dice Santos, no le creo... (ríe). No, yo no veo eso. Lo que sí veo es que en nuestro país se ha perdido el respeto a la vida, por cualquier cosa se mata, y eso creo que es una cultura de los rezagos del terrorismo.

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